Investigación y expresión I
Arquitectura nivel I, Paralelo 2
Si durmiera menos y soñara más tal vez tendría mas tiempo para hacerme un recorrido, voltearía mi cuerpo y con un paraguas en una mano y la bitácora en la otra, me realizaría una cartografía con más paciencia, lamentablemente estudiando arquitectura debo resignarme a observarme mientras hago deberes y hacer deberes mientras duermo.
Así que mientras terminaba mi deber, recortaba trozos de papel de colores y cartón e intentaba separar mis dedos que quedaron pegados con goma multiusos uhu, cerré mis ojos un momento y me encontré acostado en una selva espesa y muy irregular. No divisaba casi nada, solo tallos negros que crecían al infinito y pocas líneas de luz lograban entrar, pero quedaron borradas con el movimiento de mi cuerpo para poder incorporarme. El olor asfixiante de la goma uhu cambio por un olor a manzanilla con miel y sábila y otras 2 esencias escritas en el envase de mi nuevo champú que no recordaba. Al no saber que dirección tomar, pensé en sentarme y esperar a que, en mi otro cuerpo, un movimiento en falso me haga caer de mi sillón y con uno o tal vez dos insultos a ese objeto inanimado despierte, pero recordé que mi posición en el sillón y la suavidad de mi trabajo asemejado y mejor que una almohada, eran perfectas para dormir y despertar solo con el sonido de la alarma. Así que me levanté, empecé a caminar, pero al darme cuenta que no llegaba a ningún lugar y que me quedaba poco tiempo de descanso, calculando la hora mediante una ecuación con la cantidad de frío que mi otro cuerpo sentía y la profundidad de la hendidura que mi trabajo producía en mi rostro, empecé a correr. Corrí tal y como corro un miércoles por la mañana para no atrasarme a Investigación y expresión ya que extrañamente todas las alarmas fallan los miércoles por la mañana supongo es alguna maldición de los de Pare de Sufrir, que me la echaron por aceptar uno de sus folletos y no colaborarles con alguna voluntad. Corrí hasta el momento en que deje de correr, tal y como lo deberían haber imaginado termino la selva y bajo mis pies estaba el abismo.
Levante las manos intentando aferrarme de algo y uno de esos tallos encajo perfectamente en mi mano desesperada. Y al estilo de Tarzán caí sin miedo al vacío hasta quedar quieto frente a un espejo oscuro pero a diferencia de un espejo normal, éste era redondo y mi reflejo era mas pequeñito y me veía a mi mismo diminuto e indefenso, tan indefenso que fue aplastado una y otra vez por dos puertas que se cerraban una por arriba y la otra por abajo, pero cuando este espejo noto mi presencia, y notó que lo miraba fijamente, se movió repentinamente para abajo, como si quisiera esquivarme o me tuviera miedo. Mientras pensaba en el porqué de su timidez me di cuenta que aquel tallo que me sostenía era tan suave y sedoso que mis manos resbalaban y mi caída era inminente.
Al soltarme pude ver que el espejo oscuro, regresó su reflejo a mí, pero por más interesante que me pareciera, deje de verlo ya que quería ver mi distancia al fondo del abismo y calcular los daños que podría causarme, así que con unas cuantas piruetas de clavadista profesional en el aire, las cuales aprendí por televisión en un curso intensivo llamado Olimpiadas Beijín 2008, logré quedar en una posición con una vista espectacular del piso. Al observar que me quedaban unos 76 centímetros y medio aproximadamente hasta llegar al piso empezó a pasar mi vida frente a mis ojos, y aunque la calidad de las imágenes era un poco mala, ya que mis primeros recuerdos son fotos que no tenían la calidad kodak, estaba interesante mi vida y pegaba 10 es decir pegaba full. Lamentablemente mi memoria no reproducía las imágenes con una suficiente velocidad ya que estando a unos 26,7 centímetros del suelo aproximadamente seguía viéndome a mi mismo a la edad de 2 años corriendo desnudo sobre la arena con mi escultural cuerpo opacado solo por el sol y mis cabellos rizados flotando y moviéndose al compás de la brisa, preferí quedarme con esa imagen, así que congele el recuerdo poniendo pause, pero justo antes que mi cuerpo tocara el suelo sentí un gran dolor en el lugar donde las piernas se unen, conocido con muchos nombres que cada uno de ustedes para este momento en su retorcida mente le habrá dado, la razón era que dos pinzas enormes tenían atrapado a mi bóxer y aunque no sabía que prefería más, si haber caído o estar en esta situación, pensé que al menos podía seguir haciendo este deber en aquella situación.
Desde la posición no tan decente en la que me encontraba observe abajo 5 bolitas rosadas tanto a la derecha como a la izquierda tenían unos techos blancos muy largos según mi parecer mientras observaba aquellos y con otro movimiento brusco las pinzas me hicieron volar en el aire unos pocos centímetros y termine sobre un suelo con hendiduras un poco blando del mismo color que aquellas casitas de abajo.
En aquella superficie encontré manchas de todos los colores que parecían partes de la misma, tal vez ni lavándolas saldrían algunas, quería tener un mono o algún otro animal que me acompañase y que me ayudara como Dora la Exploradora, ya que explorar solo no era muy divertido, mientras caminaba encontré 2 pinzas que se encontraban unidas y de nuevo sentí el penetrante olor de la uhu en medio de las 2, y pensé que feo sería que a alguien le pasara eso, cuando quise intentar separarlas, aquella superficie en la que me encontraba como un elevador empezó a subir. Corrí al otro extremo de a superficie para observar la vista que se tenía estando ya a medio camino de la estructura gigantesca que divisaba al frente. Me tome unos minutos par analizarla pero nada me sorprendió ya que no se comparaba al la escultural figura que tenia congelada en mi mente gracias a mi memoria.
Decidí descansar un poco mientras seguía el ascenso ya que en mi cabeza un sonido horrible retumbaba, era tan doloroso que me saco de esa superficie blanda y empecé a sentir el dolor de las hendiduras en mi cara, estaba tan furioso con el aparato que emanaba esos sonidos, que aun con la vista nublada me levante de mi cómodo lugar de reposo deje de escribir en la bitácora, y siendo el dolor devorado por la ira despegue por fin los dedos, di unos cuantos pasos y con un golpe al aparato lo callé. Seguramente se daño de nuevo, pensé, aun esta oscuro por la ventana y unos 5 minutos más no hacen daño a nadie. Así que por vagancia de dar 3 pasos y medio, de un salto llegue a mi cama, que estaba fría y no era tan cómoda como el sillón. Tome la almohada la intente acomodarme pero por desgracia no se acomodaba a las hendiduras que mi rostro tenía, pero tocó conformarse ya que era lo único que tenia a la mano, tome de nuevo el lápiz lo asenté contra la bitácora y mis ojos se cerraron.
Volví a ese espacio blando, ya había subido bastante desde donde me quedé antes que el maldito aparato me despertara. Pero por fin logre divisar lo que antes me había dejado desconcertado ahí estaban no uno, sino 2 espejos oscuros a unos 13 centímetros exactamente desde donde me encontraba. Como la superficie blanda se detuvo, y frente a mi estaba una superficie de la cual salían unos 3 tristes tallos oscuros parecidos a los tallos del principio de mi recorrido, tomé uno de ellos y al asegurarme que no estaba tan suave y sedoso como el que me obligo a caer, trepé hasta la superficie que era suave y de un color el cual no se como explicarlo, lamentablemente mi conocimiento solo me da para los colores básico y una que otra variación, como ejemplo podría decir que aun me da hambre cuando escucho la palabra turquesa, pero con el riesgo de equivocarme lo llamaré beish opacado. Dejando de lado aquel tema que me abría el apetito, y con las ganas de alcanzar aquellos espejos empecé mi escalada, mezclando las habilidades de Jefferson Pérez e Iván Vallejo subí a una velocidad sorprendente, pase por 2 montañas que tenían una quebrada, a mi parecer existía un río en medio de las 2, ya que termine húmedo al pasar por ahí. Luego encontré 2 cuevas muy oscuras y llenas de estalagmitas o estalactitas, o como se llamen, pensé en entrar dentro de la izquierda pero al acercarme estas emanaron un viento cálido que me hizo perder el equilibrio y por poco vuelvo a caer. Apoyando bien mis pies sobre la superficie rodee las cuevas y por fin me encontraba de nuevo muy cerca de aquellos espejos, pero no podía detenerme ahí tenia que verlos de cerca, así que de nuevo por medio de otros tallos negros logré estar frente a ellos, y aquellos espejos oscuros volvieron a ubicarse frente a mi pero esta vez no huyeron, yo estaba seguro que fueron ellos los que mandaron a rescatarme, quería agradecerles y decidí darle un abrazo a mi reflejo pequeñito, pero el instante en que toque aquel espejo oscuro la paredes empezaron a cerrarse a gran velocidad, intente poner play a mis recuerdos pero la maquina se congeló aplaste todos los botones sin resultado alguno, y en el momento exacto en que la pared superior tocaba mi cabeza, desperté.
Era miércoles y para variar tarde otra vez, maldito despertador descompuesto. Debí haberles dado dinero a esos de Pare de Sufrir. Y mi trabajo que me pasé toda la noche terminando, destruido, maldito sueño. Y en mi frente pegado un trozo de cartón, maldita uhu. Pero bueno mejor me apresuro que este trabajo no va a entregarse solo.